Brocha, complemento muchas veces olvidado. Oda al broche. Hay una tendencia entre la gente joven, de recuperar las míticas chapas con todo tipo de logos, mensajes e imágenes. Siempre le dan vida a una camiseta lisa de un color. Pero como los broches, no hay nada.
Los abrigos siempre quedan mejor con uno. El año pasado me compre un abrigo tipo parca de color rosa pastel con las solapas cruzadas y el botón grande. Es de Mango. A mi me encanta, pero lo he visto en alguna ocasión en otras personas. Esto no es novedad ni problema exclusivo mío. Pero un broche lo personaliza y le da un poco más de vida a un conjunto heterogéneo a causa del color. Combinar broches es ya todavía mejor, encontrando para cada ocasión uno que entone más. Esa es una primera ventaja.
Otra cosa que no valoramos es precisamente la cantidad de broches diferentes que hay en venta, de precios muy módicos a "joyas" propiamente dichas. Incluso podemos hacerlos en casa con un imperdible talla maxi, algo de pedrería y un bonito lazo de raso,por ejemplo.
Desde aquí llamo a la recuperación de ese pequeño elemento que marca la diferencia en la ropa que se repite por las calles, y que casi siempre invocará a esa pregunta que tanto nos gusta: "que bonito, ¿dónde lo has comprado?
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